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portada El Viaje A La Felicidad
Ficha del Libro:

Título: El Viaje A La Felicidad    comprar
Autor: Eduardo Punset
Editorial: Destino
I.S.B.N.-10: 8423337774
I.S.B.N.-13: 9788423337774
Nº P´gs:


El Viaje A La Felicidad
por Silvia Rodríguez

  En esta breve pero rotunda frase puede resumirse el contenido de la última obra literaria de Eduardo Punset; a caballo entre la investigación científica y el ensayo filosófico, “El Viaje a la Felicidad” va más allá del mero manual de auto-ayuda, tan célebre en estos tiempos de estrés, de prisas, de materialismo exacerbado, de búsquedas “espirituales” y, hay que reconocerlo, de proliferación de una cultura de masas de “usar y tirar”, que engulle productos claramente comerciales de manera impulsiva sin apenas criterio crítico, sin digerir, sin procesar... En resumidas cuentas, de una sociedad que ya no se rebana los sesos por asuntos no mundanos por falta de tiempo, o, simplemente, por falta de interés.

Carpe diem, vive el día a día sin complicarte la existencia, no pienses, vive el presente, comsume”. Parece que nos repite el “Big Brother” oculto detrás de la valla publicitaria, de las ondas de la radio, de las pantallas del televisor, del ordenador, del cine, de la consola de videojuegos, del teléfono móvil... Vivimos en la sociedad de la información, sí, pero al mismo tiempo con unos niveles de incomunicación y soledad humanas como nunca se ha visto. La gente habla cada vez menos; aburren los tediosos discursos, y es normal, no hay tiempo, estamos demasiados ocupados chateando a cientos o a miles de kilómetros del sofá, mandando sms por cualquier nimiedad o seleccionando el programa favorito entre miles de canales de televisión...

Centrándonos en el libro, me consuela pensar que todavía somos muchos los que divagamos, los que dejamos volar los pensamientos más allá de programas de “reality-basura”, de best-sellers sobre el recién descubierto “supuesto lado oscuro” de religiones y personajes históricos, de eventos deportivos efímeros o de cuestiones políticas interminables; más allá del “pan y circo” de los romanos: por lo menos nuestros ilustres antepasados representaban obras de teatro en aquellos trágicos recintos, les daban otra utilidad más “instructiva”.

Al igual que los altos jerarcas del nazismo alemán, que podían deleitarse con una ópera de Wagner al mismo tiempo que gaseaban a millones de inocentes víctimas.

Lo sanguinario y lo sutil, unidos, tan cerca lo uno de lo otro; qué curioso, qué contradictorio...

Como dice Punset en el libro citando unos recientes estudios científicos, la diferencia entre el amor y el odio es tan nimia que la pulsión es tan similar en una persona que experimenta un orgasmo o un terrible dolor de muelas.

Qué extraña paradoja, la distancia entre el amor y el odio no es tan lejana; por eso, las guerras entre hermanos, la violencia conyugal, los infanticidios...

¿Cómo se puede explicar sino la opresión del fuerte hacia seres de su propia sangre?

Se sufre para traer una criatura a este mundo, más para educarlo y criarlo, es decir, se “pierde” un tiempo precioso en formarlo y protegerlo; el ser humano es el único que mata por el placer de hacerlo, da igual los motivos: nos movemos por las pasiones, buenas o malas, es lo que nos diferencias de los demás mamíferos.

No me extraña pues el reciente deseo de pretender igualar a los primates a la categoría de humanos: muchas veces me he maravillado el delicado lazo de unión establecida entre madre y cría, la ternura desprendida por la primera, la respuesta afectuosa de la segunda.

Y yo me pregunto, ¿son los animales, en su generalidad, los seres “irracionales”, los mismos que protegen a su prole con uñas y dientes? Otra incongruencia. No sé si nos compensa dejar aflorar nuestros más “bajos” instintos...

En este interesantísimo libro se nos ofrecen cuestiones antropológicas como éstas, amparados siempre en estudios científicos para explicar los motivos de la desazón humana desde fuera, de los condicionantes externos que nos hacen ser desgraciados: el ansia por poseer el dominio del poder político, el constante bombardeo de los medios de comunicación instándonos a consumir, a ser más guapos y perfectos, mensajes que defienden unos prototipos ideales. Y por esto mismo, irreales e imposibles... causa de muchas enfermedades mentales, frustraciones y envidias.

Pero, como dice el título, entre sus páginas hay lugar para la esperanza, para mejorar nuestro entorno empezando por nosotros mismos y lo/s que nos rodea.

La felicidad depende de nosotros y es tan relativa como distintos somos unos de otro; aquí radica la parte más “espiritual”... con unas sencillas pautas se nos abre el camino a la conciencia, a la convivencia, al amor, enterrando, al mismo tiempo, nuestros miedos y “cargas biológicas”, además de los pensamientos erróneos que repetimos sin cesar y que provienen de nuestra más tierna infancia.

En resumidas cuentas, una pequeña gran obra para disfrutar leyendo y aprendiendo, para cambiar y crecer.
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