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El Valle de los Caídos
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por Lucía Gil
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Cuando visité por primera vez el Valle de los Caídos, no tenía conciencia de la magnitud que tenía como símbolo de Franco, el régimen y su alianza con la Iglesia católica. Con el paso de los años, aprendí el significado de este monumento y lo que conllevó durante la etapa del franquismo, tanto para los que se vieron forzados a levantarlo como para los que iban a celebrar allí la victoria de sus ideas.
Tras leer El Valle de los Caídos, de José María Calleja, me di cuenta además de cómo el dictador para demostrar su poder, mandó construirse un mausoleo. Un lugar donde también rendir homenaje a los suyos y hacer patente, mediante una gigantesca cruz de 150 metros de alto, su estatus de ganador de la Guerra Civil. Con el dinero que no había en España para mantener a una población desesperada tras el conflicto, Franco creo una prolongación de sí mismo. Lo creó a 'su imagen y semejanza', como bien dice el autor. Es la obsesión megalómana por inmortalizarse y así estar presente en la vida de todos los españoles durante décadas. Pero este lugar no sólo sirvió como mausoleo de los 'caídos por Dios y por España', sino que alberga los restos mortales de miles de republicanos, fusilados por orden de Franco.
Cincuenta años después de que se inaugurara el Valle de los Caídos, José María Calleja, desmonta la idea que trataba de transmitir Franco de su papel en la Historia para derrotar al mal, personificado en los comunistas, masones y otros enemigos internacionales; y nos ofrece una visión muy distinta. Franco buscaba simplemente convertirse en un personaje histórico y para dejarlo bien claro mandó hacer el más grande de los monumentos. Miles de presos republicanos fueron obligados a trabajar interminables horas en la construcción del Valle de los Caídos, con la promesa de que verían su pena reducida gracias a su labor. Con este gran esfuerzo, Franco consideraba que podía recuperar a estos supuestos pecadores que habían dejado de ser españoles.
Con este libro, se nos demuestra que ha pesar de haber transcurrido treinta años desde la recuperación de las libertades en España, la democracia aún no se ha impuesto en este monumento franquista, aunque ya está prohibido hacer manifestaciones falangistas en la explanada o la basílica. El Valle de los Caídos, es para mí, un libro altamente recomendable para todos aquellos que quieran profundizar en la verdadera historia que este singular monumento guarda en sus entrañas.
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